BP & crisis de deuda: ejemplos de mala gestión

A pesar de la euforia que genera un acontecimiento deportivo como el Mundial de Fútbol que empezó hace un par de días en Sudáfrica, la verdad es que diversos países están pasando por momentos de gran incertidumbre respecto a su economía, medio ambiente… Algunos de estos problemas son de tal dimensión y afectan a países con un peso tan importante que me atrevería a decir que, en su conjunto, deberían ser observados y tratados como problemas con dimensión global.

Me refiero, principalmente a las tres situaciones siguientes:

  • La crisis de deuda (soberana y privada, aunque en las últimas semanas la soberana es la que ha recibido más atención) en algunos países de la Unión Europea ha hecho que el euro se tambaleara, y que prácticamente todos los gobiernos de los países miembros iniciaran severas reformas para atajar ésta situación. El hecho de que un país tenga una deuda desorbitada, tan desorbitada que genere dudas sobre si será capaz de repagarla, es un hecho preocupante en si mismo, pero aún lo es más el que los gobiernos responsables traten de ocultarlo.
  • La ocultación (o directamente el engaño) por parte de varios gobiernos de la situación de las cuentas públicas (Grecia, Japón?, Hungría?, Reino Unido?, España?…) tiene un efecto devastador una vez la situación real sale a la luz. Los mercados suelen ser implacables con los estados que muestran estos signos de debilidad, y la situación de su economía puede empeorar gravemente en pocos días una vez la verdad es conocida. Esta situación normalmente suele darse cuando ocurre un cambio de gobierno, tal como ha sucedido en Reino Unido en las últimas semanas. El problema añadido, es que en una economía globalizada, el simple rumor de que Grecia puede suspender el pago de su deuda afecta, como mínimo, a la situación de todos los países cuya moneda es el euro. Si algo parecido sucediera con Japón, siendo ésta la segunda economía mundial, no quiero pensar el alcance que podrían tener las consecuencias en todo el mundo…

Deficiente evaluación de los riesgos implícitos a ciertas actividades, falta de preparación y medios para encontrar soluciones cuando éstos se hacen realidad, prácticas poco trasparentes en la gestión tanto pública como privada, comunicación de la realidad a medias, falta de empatía y comprensión con las personas que sufren las consecuencias…

Todas éstas prácticas no deben ser aceptadas ni en el sector público ni en el privado, y en caso de que se den (como ha ocurrido), debería haber mecanismos para que los responsables paguen por las consecuencias de sus malas prácticas. Sobretodo si las consecuencias de su gestión amenazan con hacer sufrir a miles de personas en todo el mundo.

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

Twitter Users
Enter your personal information in the form or sign in with your Twitter account by clicking the button below.